Alcanzar nuestros sueños

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Por Alfredo Diez

Es una realidad que para alcanzar un objetivo en nuestra vida debemos amar primero ese objetivo. No podemos lograr nuestros sueños si no los perseguimos con pasión y compromiso. El éxito está reservado solo para los osados.

El único lugar donde se puede hallar «éxito» sin trabajar es en el diccionario“. Mary Smith

Si hablamos de alcanzar metas podemos comenzar por decir que los que llegan, por lo general, son los que poseen un gran compromiso. Personas a los que se les nota que están «enamorados» de su objetivo. Esto es así porque, para lograr el éxito, se necesita un grado de tenacidad y pasión que sólo el amor por el objetivo puede sostener. «Amar lo que se persigue» es para el individuo una condición indispensable. En el íntimo discurso de la Universidad de Stanford, Steve Jobs, fundador de Apple, dijo: «La única forma de hacer un trabajo extraordinario es estar enamorado de lo que uno hace.»
Los protagonistas, que son los que logran sus metas, trabajan con cada gramo de su energía, alma y corazón, durante su vida, porque están comprometidos con sus objetivos. Viven guiados por lo que llamo «el optimismo del compromiso». Puede ser que la razón les diga que lo más probable es que no lo logren, sin embargo el compromiso, les ayuda a intentarlo a pesar de todos los obstáculos. Es por ello que a mis clientes los guío con una frase: “que el pesimismo de la realidad nunca sea más fuerte que el optimismo de tu propia voluntad”. Los que consiguen sus objetivos vitales son personas que hacen acopio de todo su valor (o su necedad) para persistir, porque es algo que les importa. Las historias de éxito que aparecen en los medios hacen ver las cosas como si todo ocurriera de la noche a la mañana, cuando rara vez ocurre así. Los verdaderos triunfadores son los que luchan hasta desfallecer y no se angustian si deben dar dos pasos atrás para rectificar, ya que entienden que es una parte necesaria de su camino. Son individuos que recogen lecciones valiosas cuando las cosas no salen bien, y hacen gala de una enorme capacidad para recuperarse luego de la adversidad.
Estos «comprometidos» son dueños de sus resultados, de tal manera que no culpan a otros cuando las cosas no van bien, sino que centran su atención en las medidas que están bajo su control y que pueden resolver problemas. Son personas que «cosechan» sus éxitos y fracasos en forma de aprendizaje que luego utilizan para mejorar su eficacia. Logran lo que anhelan porque piensan de forma diferente; como el eslogan Think different, que usó Steve Jobs para promocionar las innovaciones de Apple. Estas personas poseen un pensamiento lateral y contracultural que las hace incluso anticiparse a las situaciones de atasco. Así, resulta destacable que todas las historias de individuos que han alcanzado el éxito tengan cierto aire de improbabilidad.
Lo que los ha ayudado a lograrlo es su obstinación por realizar su propio viaje, aferrados a sus valores, en vez de seguir a la «manada».
Dijo Steve Jobs en su famoso discurso: «No se queden atrapados en el dogma, lo cual equivale a vivir con los resultados y las ideas de otras personas. No permitan que el ruido de las opiniones de los demás acalle su voz interior.» Muchas veces, pensamos en bajar los brazos cuando consideramos nuestro objetivo imposible, ridículo o muy ambicioso. Más aún, cuando nuestro entorno nos dice a la cara que no podremos. Sin embargo, no debemos desmoralizarnos, sino seguir adelante convencidos de que nuestro compromiso con esos objetivos será lo que nos lleve al éxito. Tal como dijo Mark Twain, «toda persona está chiflada hasta que su idea funciona».

Alfredo Diez, escritor, conferenciante y consultor de empresas / Whatsapp +5492613023321 

 

 

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