ALFAJORES “ENTRE DOS”, UNA GRAN HISTORIA DE ÉXITO A LA MENDOCINA

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Ariel Fabrizio, propietario y fundador de Alfajores “Entre Dos”, contó la historia de su emprendimiento. Dejar todo por un sueño, y tener éxito.

Antes, se conseguían sólo en algunos lugares. Luego, de a poco, se fueron metiendo en todo Mendoza. Los alfajores premium “Entre dos” son parte del paisaje, y se metieron fuerte en el hogar de los mendocinos. “Para reponer… tenés que encargar con diez días de anticipación. Para Semana Santa tuvimos que comprar dos meses antes” contó un kiosquero del centro a este diario.

Ariel Fabrizio, propietario y fundador junto a su esposa Costanza Carcaño de Alfajores “Entre Dos”, una empresa de elaboración de alfajores Premium artesanales, contó la historia de su emprendimiento y de cómo decidió dejar su trabajo para abocarse por completo a la empresa, que hoy elabora el “Mejor alfajor” de la Argentina, concurso que han ganado dos veces en 2017 y 2018.

“Una de las grandes decisiones con mi esposa fue vender la casa. Esa gente que nos quiere mucho y nos da un buen consejo nos decía ‘chicos están locos’. Era una casa que nos costó mucho adquirirla y siempre está ese legado de la casa propia, pero no teníamos acceso a ningún financiamiento”, contó en primer lugar.

“Siempre tuvimos la idea de hacer algo juntos y fue alfajores porque nos gustaban mucho. Yo trabajaba en una empresa de panificados en relación de dependencia. Mi esposa es nutricionista”, continuó.

Fabrizio contó que la receta de los alfajores “es de mi señora. Ella elaboró unas primeras docenas, nosotros mismos los probábamos. Cuando lo mostramos a nuestras familias ya estaba el producto terminado. Cuando volvía del trabajo compraba siempre en el mismo negocio y un día los llevé con mucha vergüenza. El comerciante los dejó y me costó muchísimo volver porque tenía miedo que estuvieran los alfajores ahí todavía. Con Coti (mi señora) fuimos y el comerciante nos dijo ´tráeme más porque en la tarde se vendieron todos´”.

El emprendedor contó cómo fue la decisión de dejar su trabajo para dedicarse por entero a la producción de alfajores: “Esperábamos el aguinaldo y las vacaciones para comprar elementos de trabajo. En esa casa duramos muy poco porque la producción aumento muchísimo. Hicimos la primera fábrica en Dorrego, pero en ese momento teníamos que hacer frente a dos alquileres. Ahí vendimos la casa y compramos en Blanco Encalada que era un lugar insólito, porque no había servicios. No sé si estamos locos, pero hemos asumido muchos riesgos, porque las nenas eran chicas. Tengo 44 años y era el momento justo para tomar esos riesgos, decidimos hacerlo y hoy lo volveríamos a hacer”.

Por supuesto, Ariel no contó el secreto del éxito de los alfajores. Sólo admitió que “somos muy generosos en el dulce de leche. Para nosotros, el alfajor debe ser así. Con mucho dulce de leche”. El mercado, los consumidores, les están dando la razón. Fuente: Diario Vox

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