EL MAYOR EXPORTADOR ARGENTINO DE AJO SE QUEDÓ CON LA EX MATAS POR $25 MILLONES

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Por Miguel Flores

Tras 5 años de estar en manos de una cooperativa de trabajo, finalmente la agroindustria mendocina American Garlic se quedó con la planta de la ex Industrias Matas en Villa Nueva, Guaymallén. El símbolo del desaparecido grupo que procesaba y exportaba vegetales deshidratados a distintos puntos del país y el exterior paso a manos de la firma por $25 millones, al cabo de un remate en el que la Justicia desestimó una propuesta de la misma cooperativa de trabajo que la operaba, y de otro competidor privado.

En realidad, Mariano Ruggeri le ganó un final “cabeza a cabeza” en puja de precios al también empresario Miguel Ricchardi, por la totalidad de los activos. Pero la operación empezó a gestarse en la relación comercial que American Garlic mantenía con el complejo industrial de Villa Nueva, como proveedor de materia prima a La Terre, la cooperativa de ex empleados que mantuvo en actividad a la fallida firma desde 2014.

No hay dudas de que el nuevo dueño conoce el negocio: AG es la principal exportadora de ajo en fresco del país, con 8.000 toneladas anuales, y también de industrializado (sobre todo en pasta), a un ritmo de 1.500 toneladas por temporada. Estados Unidos, Brasil, algunos países europeos y asiáticos son sus principales mercados, donde proyecta consolidarse con la nueva apuesta.

Objetivo: capacidad plena para 2021

“La idea es llevar a la industria a su máxima expresión, con un proyecto superador respecto a lo que hay actualmente, dado que la oferta local de productos deshidratados no alcanza y la mayor parte de lo que se comercializa es importado de China. Somos productores y sabemos que el problema es la disponibilidad de materia prima”, explica Ruggeri, quien también presidio Asocam (Asociación de Productores y Empacadores de Ajo y Afines de Mendoza) e integra AgroRuggeri, una firma abocada a la producción frutícola.

El empresario asume que el plan a corto plazo para la planta de Guaymallén es mantener el abastecimiento del mercado nacional mientras avanza el plan comercial tendiente a relanzar la oferta exportable. A su criterio “será a mediano plazo, entre 2020 y 2021, para lo cual se necesitan algunos cambios e inversión en equipamiento, en función de los elevados estándares de calidad que se requieren para exportar”.

American Garlic es una empresa dedicada a producir, empacar e industrializar productos de origen agrícola. Posee planta en Corralitos, Guaymallén.

Ruggeri arriesga una meta: llevar a la ex Industrias Matas a un 80% de su capacidad de procesamiento de aquí al próximo año. “Cuando funcione a pleno podremos darle trabajo a buena parte del sector hortícola de Mendoza”, se entusiasma.

Actualmente, una veintena de trabajadores socios de La Terre utiliza una parte del predio para procesar y deshidratar ajo y en menor medida espinaca y papa. La planta mantiene algunos contratos con firmas nacionales como pastas La Italiana y ciertas marcas de especias.

300 puestos de trabajo

Los ex empleados y hasta ahora socios cooperativizados que operaban la planta de Guaymallen habían hecho en mas de una ocasión una oferta para quedarse con ella. De hecho, lograron que el Gobierno provincial liquidara $10 millones en concepto de canon por el uso y tenencia precaria del predio, un paso fundamental.

No obstante, la jueza de la quiebra, Gloria Cortez, había desestimado la propuesta económica que incluía contratos vigentes con algunos clientes y también parte de lo adeudado por la Provincia en razón de la expropiación del predio. El argumento: priorizar ingresos líquidos para pagar a los acreedores de la quiebra.

Con la adjudicación consumada y el traspaso de los activos próximo, Carlos Ferro, representante legal de La Terre, asegura que el objetivo es “que la cooperativa continue con los contratos en ejecución para la entrega de mercaderia hasta noviembre de acuerdo a lo estipulado”.

Los socios evaluaban, tras la subasta, dos alternativas para asegurarse la fuente de trabajo. Una, gestionar con Ruggeri el alquiler de una de las naves a fin de poder explotar una línea de producción. O, como plan B, que se garantice el cambio de manos con continuidad laboral, en base al antecedente de Fidencio Yanez (hoy Cooperativa Olivicola Tropero), en Maipu.

“En ultima instancia, se intentara una salida mixta”, adelanta Ferro.

Sin embargo, el mismo Ruggeri despeja dudas. “En los pliegos del remate, y como condición, está asegurar la continuidad de los trabajadores que se desempeñan actualmente en el predio. Es nuestro compromiso para el sustento para 20 familias. Pero queremos llegar, entre el campo y la industria, llegar a las 300”.

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