NI TANZER, NI SUCKLING, NI ATKIN: LAUREANO GÓMEZ, EL WINEMAKER MENDOCINO QUE DECIDIÓ CALIFICAR SUS PROPIOS VINOS

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Oscar Pinco

Los puntajes en los vinos han marcado una tendencia que orientan al consumidor sobre el nivel de vino que tiene enfrente al momento de su elección. El influyente Robert Parker que con su revista Wine Advocate y sus puntajes dominó ‘a piacere’ el mercado mundial del vino, tuvo como principal contendiente a la británica Decanter. Pero cuando su luminaria perdió un poco de brillo, el sector necesitó ungir a los lugares más altos del podio de los puntuadores a otros críticos, como por ejemplo Tim Atkin, James Suckling, o Steven Tanzer.

El enólogo Laureano Gómez comenzó a implementar puntajes para los vinos cuya marca llevan su propio nombre, de su bodega garage familiar ubicada en Colonia Las Rosas, en Tunuyán. Lo curioso es que dichas calificaciones son asignadas por él junto a sus hijos con quienes conforma el equipo técnico del emprendimiento asentado en el Valle de Uco. Y esos puntajes aparecen pegados con un sticker en las mismas botellas.

-¿Cómo surgió esta idea?

-Se trata de una idea al menos novedosa. Para nosotros, las bodegas chiquitas, la participación de nuestros vinos para que sean evaluados con cualquiera de los monstruos internacionales es una inversión, con el envío de muestras, con el pago de cada una de ellas, y eso tiene costos. Hemos participado en otra época, en otras oportunidades, pero sale caro, por lo que decidimos no seguir haciéndolo. Escapamos así a lo que algunos consumidores quieren (ubicarse de acuerdo a un puntaje en un supuesto nivel de un vino). Con nuestro equipo -que es demasiado chico ya que junto conmigo están mis hijos- nos preguntamos ¿por qué no poner nuestros propios puntajes? Y entonces, siendo críticos y objetivos, decidimos ponerles un puntaje que le sirva a la gente para saber más o menos donde están parados a la hora de elegir un vino que están por comprar.

-¿En tu larga trayectoria conociste personalmente a muchos de estos famosos críticos internacionales?

-Una anécdota que tengo es la de haber estado sentado en el pueblito de Prosser, en Washington State, en Yakima Valley (la primera área vitivinícola estadounidense establecida en el Estado de Washington) mesa de por medio, con este famoso personaje Robert Parker. Estos críticos internacionales reconocidos mundialmente, siendo muy objetivos tienen también su inclinación personal. Y de alguna manera tienen su visión de los vinos que se pueden comercializar de mejor manera en el mundo. Los puntajes es algo cotidiano en la vida de los enólogos y de las bodegas.

-¿Cómo es el caso por ejemplo de Tim Atkin que va a visitar algunas bodegas?

-Cada bodega tiene la opción de participar enviando muestras, y también está la posibilidad de ser visitados por Tim Atkin, que eso tiene un costo diferencial. Hay que enviárselas (las muestras) a Winífera, a María Laura Ortiz (que lo representa) y se coordina la visita, que muchos también aprovechan para sacarse fotos y eso lo utilizan para promoción. Pero tiene costos que para nosotros son elevados.

-¿El tema que uno se adjudique sus propios puntajes no puede crear suspicacias?

 -El motor de esta situación es que después de haber participado en concursos de vinos, tanto como expositor o como jurado, uno está en condiciones de emitir un puntaje objetivo, crítico.¿Por qué no hacerlo? El tema principal es que yo conozco mi estilo y que doy en cada cosecha.

-¿Y hay algunos críticos que les gusta un estilo y potencian a algunos y ‘castigan’ a los vinos que no se ajustan a ese gusto? ¿Se arrogan ser ‘gurús’ del Vino?

-Entonces si uno no coincide con el estilo que elabora, quizás no recibe los mejores puntajes, por eso hemos decidido ponerle nuestros propios puntajes a nuestros vinos y porque los conocemos muy bien y los venimos elaborando. Pero como te digo, yo soy el que más conoce mi estilo. Y, sí, a cada “periodista” le gusta un estilo y le da mejor puntaje si es de su preferencia. Luego viene el tema económico. Andá a decirle a (Patricio) Tapia que le ponga buen puntaje a Michel (Rolland).

Honestidad brutal

-¿Además tus vinos tienen consumidores que ya están fidelizados con ese estilo?

-Y siguiendo este estilo, aún con pequeñas modificaciones, con una sintonía fina, ajustándose también al estilo que va variando en los consumidores, y nosotros conocemos muy bien los vinos que hacemos. No quisiera exagerar, pero cuando uno prueba la uva en el viñedo ya puede imaginar el puntaje que va a tener ese vino, adonde llegamos con una calificación anual de los vinos. Ese puntaje es el que quiero compartir con los consumidores que desde hace muchos años vienen siguiendo ese estilo. Uno puede ser un juez muy duro,  muy crítico para tratar de darle cada año algo más al consumidor.

-¿Y si esto funciona?

-Ojalá que esta modalidad la puedan replicar otros enólogos y que cada uno sea responsable de los puntajes que les adjudiquen a sus vinos.

-¿Qué puntajes les pusieron a los vinos?

-Algunos puntajes que pusimos: Rosado 89 puntos; Malbec joven 91; Pinot joven 92; Merlot joven 94; Blend Gran reserva 93; Pinot Gran Reserva 97.

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