ES MENDOCINA, RECORRIÓ EL MUNDO PARA CAPACITARSE Y AHORA DIRIGE UNA DE LAS BODEGAS TOP DE EEUU

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Juan Pablo Parapuño

Mariana Chrabolowsky es una destacada enóloga egresada de la Universidad Juan Agustín Maza y diseñadora industrial, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo; que, luego de trabajar en algunas bodegas locales (Grupo Peñaflor y Viniterra), decidió probar suerte haciendo vendimias en el exterior (Michel Rolland Wines, Francia y Babich Wines, Nueva Zelanda) hasta que tomó la decisión de instalarse en Estados Unidos. Hoy está como Directora de Enología de las bodegas Fior di Sole y Ca´momi que elaboran un montón de marcas y productos con una carta variada de vinos.

– ¿Cómo decidiste irte a Napa?

– Como muchos estudiantes de enología y teniendo en cuenta la situación de Argentina, decidí experimentar la vendimia en otro lado ya que si uno hace bien las cosas ganás experiencias, idiomas, técnicas y conocés los viñedos en otros lares. Mi idea era ir a Europa primero y nutrirme un poco más en la carrera. Luego, salió otro viaje y así varios más, temporada tras temporadas haciendo hasta dos o tres por año.

Si hago un poco de historia, empecé en Francia, luego Nueva Zelanda, en el medio cosechas en Mendoza. Cuando llegué a Estados Unidos me encontré con algo hermoso, gente increíble y decidí repetir. Esa segunda vez, fue cuando decidí quedarme.

– ¿Cómo valorás tu experiencia profesional en Napa?

– Ha sido muy enriquecedora. Llegué a California con bajas expectativas y con un concepto distinto de lo que me encontré. En particular la gente que me abrió su corazón y las puertas para desarrollarme profesionalmente. Nunca voy a olvidar el día que llegué: vino a buscarme al aeropuerto quien sería mi jefa para mi primera vendimia aquí y de allí en más siguieron bellos encuentros con gente increíble.

– Sos la número uno en la bodega ¿Cómo lo lograste?

– La dedicación, el trabajo duro y el compromiso son lo más importante. En mi caso aterricé luego de una experiencia en dos bodegas previas. Esta bodega hace mucho más volumen, un montón de marcas y productos con una carta variada de vinos.

Tenemos tres líneas de embotellamiento, todo un universo para descubrir. Empecé en el laboratorio como mucha gente, y agradezco esa experiencia porque me permitió poder ver desde adentro y a nivel químico qué pasaba en el vino. Luego fui asistente, enóloga y este puesto, que es muy reciente. Hace un mes y medio que me dieron el nombramiento como Directora de Enología, pero estoy en proceso con muchos cambios y entrenamiento, aprendiendo de RRHH, finanzas, ventas, etc.

– ¿Cómo han transitado el Covid y cuáles son las perspectivas post pandemia?

– En este país las cosas han sido muy distintas. No ha habido casi restricciones, han sido mínimas en comparación con otros países como Argentina o en Europa, donde las limitaciones fueron muy estrictas para cuidar a sus habitantes. Acá las cosas siguieron, no al mismo ritmo, pero el consumo no bajó. Hablando del área vitivinícola en particular Napa fue muy afectada ya que hay muchísimas bodegas dependen del turismo y una parte importante vende directamente al consumidor.

En las bodegas más grandes el impacto fue distinto: el consumo de vino subió para los segmentos medios y bajos, en cambio para el segmento más caro el consumo parece haber mermado. Para ciertas grandes bodegas ha habido dificultades con la mano de obra, se tuvieron que replantear los protocolos de seguridad de todas las industrias. También ha habido falta de ciertos insumos por las dificultades logísticas que se plantearon este año. A todo esto, se sumaron los incendios en plena cosecha que van a hacer de ésta una que quedará marcada en la historia como una de las más difíciles.

– ¿Cómo viene la cosecha por allá?

– El 2020 es el sumun de todas las cosas que podrían haber pasado, es un año complicado. Incendios, Covid 19, un invierno sequísimo más un verano con humedad y mucho calor con máxima de hasta 43. Por esto se produjo una condensación muy violenta y se largó una tormenta eléctrica seca con rayos. Cayeron 10200 rayos que ocasionaron 300 incendios que dañaron muchas superficies de cosecha, esto pasó en el medio de la cosecha del sauvignon blanc. Fueron días en los que no sabíamos que hacer, no se podía ingresar a los viñedos a cosechar, sacamos la uva y el problema ahora es el “olor a humo”, estamos lidiando con eso. Mucha gente decidió que no va a cosechar, hay mucho Cabernet de Napa que quedará en la planta, una situación bastante difícil.

– ¿Cuál es el precio promedio de la uva?

– Tenemos que hablar del precio promedio de Cabernet Sauvignon al año pasado, ya que este año ha sido muy particular. En Napa el valor es de 6 mil dólares por tonelada, eso es un precio medio, de ahí para arriba es lo normal hasta llegar a los 20 mil dólares. Hay uvas súper premium que se pagan mucho más.

– ¿Encontraste tu lugar en Napa?

– No sé, todo en la vida tiene ciclos y lo importante es terminarlos. Esto es un ciclo hermoso, que me encanta es muy bello y estoy muy contenta de poder vivirlo.

– ¿Qué deberíamos incorporar de Napa en los viñedos y vinos de Mendoza?

– Realmente no creo que Mendoza tenga mucho que envidiarle a Napa, menos una cosa: el cuidado y la estima al productor. El bueno vino viene de la buena uva, no hay secreto. El productor juega un rol importantísimo y en Napa esto se entiende. Los productores son protagonistas a la altura de enólogos. Me da mucha pena que en Argentina se pague tan poco la uva, esto debe cambiar.

– ¿Cómo ves la evolución de las mujeres en el mundo del vino?

– Me enorgullece saber que cada vez haya más mujeres en el mundo del vino, como así también en tantas otras áreas, particularmente las técnicas y en los puestos gerenciales. El mundo ha cambiado para nosotras pero creo que todavía estamos lejos de la igualdad: a seguir peleando por eso.

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